Embalse de La Cohilla, una presa imponente sobre el río Nansa
El Embalse de La Cohilla no es solo una obra maestra de la ingeniería hidroeléctrica; es un paisaje que quita el aliento. Situado en el desfiladero de la Peña Bejo, donde el río Nansa se estrecha entre paredes verticales, esta presa de bóveda de 116 metros de altura se alza como una de las construcciones más impresionantes de toda la Cordillera Cantábrica.
Un gigante entre montañas
Para entender la magnitud de La Cohilla, hay que mirar sus cifras. Fue, en su momento, la presa de bóveda más alta de España y sigue siendo un referente de la ingeniería del siglo XX.
DATOS TÉCNICOS:
- Altura: 116 metros sobre cimientos.
- Longitud de coronación: 184 metros.
- Capacidad: 11,3 Hm³.
- Tipo: Presa de bóveda de doble curvatura (más gruesa en la base y estilizada en la parte superior).
- Estado actual: Puedes consultar el nivel de agua en tiempo real y datos hidrológicos actualizados en este enlace de Embalses.net.
Reseña Histórica: Épica y esfuerzo en Peña Bejo
La construcción de La Cohilla, iniciada en 1943 y finalizada en 1950, es una historia de superación técnica en una época de escasez. Diseñada por el ingeniero cántabro Santiago Corral Pérez, la obra tuvo que enfrentar desafíos geográficos extremos:
Logística imposible: El cemento llegaba en tren hasta Cervera de Pisuerga y desde allí debía cruzar el Puerto de Piedrasluengas en camiones, sorteando las nieves que bloqueaban el paso meses enteros.
Ingenio técnico: Se instaló un «blondín» (un teleférico de carga) de 250 metros para mover materiales sobre el abismo del cañón.
Memoria: En su construcción participaron destacamentos penales de presos que redimían penas mediante el trabajo, cuyos barracones aún se recuerdan en el cercano pueblo de La Lastra.
Qué ver y cómo disfrutar de la zona
Más allá de la carretera que serpentea junto al agua, La Cohilla ofrece rincones que merecen una parada tranquila para los amantes de la fotografía y la montaña. La Peña Bejo es como se conoce a esta imponente mole de piedra donde se «sujeta» la presa. El contraste entre la roca caliza grisácea, el verde de los bosques y el azul profundo del embalse es, sencillamente, brutal.
El entorno es ideal para rutas de senderismo que conectan Polaciones con Tudanca, permitiendo ver la presa desde diferentes ángulos y alturas. Antes de existir la carretera, había una ruta alternativa de montaña conocida como el Camino del Potro…
Si buscas la mejor panorámica de La Cohilla, desde esta ruta las vistas son increibles. Este antiguo sendero, que conecta Polaciones con Tudanca y que podemos iniciar en el pueblo de La Laguna, ofrece balcones naturales colgados sobre el abismo. Desde arriba se aprecia de verdad la curvatura de la presa y la profundidad del cañón del Nansa; es el lugar perfecto para quienes quieren llevarse una perspectiva aérea del entorno.