Nuestra Señora de la Sierra, una iglesia en el techo de Polaciones
Ubicada en un entorno privilegiado entre Salceda, Cotillos y Santa Eulalia, a una altitud que domina el paisaje purriego, la Iglesia de Nuestra Señora de la Sierra se alza como un testimonio fundamental del patrimonio religioso de Polaciones. Este templo de origen medieval, reconstruido en el siglo XVIII con sólida mampostería y sillares, custodia en su interior un retablo barroco y elementos góticos de gran valor, ofreciendo una síntesis perfecta de la arquitectura tradicional.
Vistas al Pico Tres Mares
Situada en una de las cotas más altas del municipio, la ubicación de la iglesia no solo responde a motivos espirituales, sino también a una función estratégica de control del territorio. Desde su atrio se disfruta de una de las perspectivas más limpias y directas hacia el Pico Tres Mares y la cordillera que lo flanquea. Esta conexión visual entre el templo y la gran montaña acentúa la sensación de aislamiento y paz, permitiendo al visitante comprender la escala monumental del valle y la importancia de este enclave como balcón natural hacia las fuentes del Nansa.
Patrimonio y Arquitectura
Presenta una planta rectangular de una sola nave, donde destaca su robusta espadaña y el uso de la piedra de sillería en los esquinales, elementos típicos de la arquitectura religiosa de la zona. En su interior, el silencio solo se rompe por la historia que emana de sus muros, que han servido durante generaciones como lugar de culto y refugio para los habitantes de las aldeas cercanas. La sencillez de sus líneas exteriores contrasta con la riqueza simbólica que representa para los purriegos, siendo un hito que marca el paisaje entre los pastizales de altura.
🥾 Senderismo por la parte alta del valle
La iglesia es uno de los hitos que recorre la Etapa 02 de la ruta «Los Pueblos de Polaciones», que enlaza los núcleos más elevados del valle bajo las estribaciones de Peña Sagra. Estas caminatas de unos 10 kilómetros son ideales para ver de cerca la arquitectura civil, las portaladas de las casonas y la vida cotidiana del valle sin necesidad de grandes ascensiones a picos. Es ideal para familias o senderistas que buscan un ritmo pausado.