La iglesia de San Sebastián en Lombraña
En Lombraña, la capital administrativa de Polaciones, se alza la Iglesia de San Sebastián (también conocida como de la Santa Cruz). Es un templo que resume en sus muros siglos de fe y evolución arquitectónica: desde los sutiles detalles románicos del siglo XII que aún asoman en su espadaña y ventanas, hasta la robustez de la reconstrucción del siglo XVI y las ampliaciones barrocas posteriores.
Un interior de tesoros inesperados
Aunque su exterior de sillería es sobrio y potente, cruzar su portalada es entrar en un museo de arte sacro. El gran protagonista es su altar mayor de estilo churrigueresco, una joya del siglo XVIII con columnas salomónicas que custodian las imágenes de San Pedro, San Pablo y la Inmaculada.
Además de sus retablos dorados, la iglesia guarda piezas de gran valor sentimental y artístico, como un Cristo yacente del escultor Víctor de los Ríos y un órgano románico. Cada 20 de enero, el templo cobra vida especial para celebrar al santo que «abre» el calendario de festividades del valle, cumpliendo el dicho popular: «El veinte de enero, San Sebastián el primero«.
Un balcón al valle y el camino al pasado
Lombraña no solo destaca por ser la sede del Ayuntamiento o la cuna de figuras ilustres; es, ante todo, un mirador natural de primer orden a 911 metros de altitud. Pasear por sus calles es descubrir casonas imponentes de piedra y escudos barrocos.
Tras disfrutar del conjunto del pueblo y alcanzar la serenidad que rodea a la iglesia, el camino no termina allí. Desde la propia iglesia nace una pista que asciende hacia el Corral de los Lobos, una ruta imprescindible para quienes quieran conectar la cultura de Lombraña con el paisaje ganadero más salvaje y las vistas más increíbles de todo el Nansa.